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Situación al límite

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Desde el inicio de la crisis financiera, la deuda del estado y privada es un poco inferior al 500%. Mientras que la deuda de familias y empresas se ha reducido, la deuda pública se ha incrementado en una cuantía incluso superior, en parte por la sustitución de deuda privada por deuda pública. Sin crecimiento no se podrá pagar la deuda. Para volver a crecer es imprescindible reducir el volumen de deuda.
Dada la situación límite general, una de las formas de poder diversificar nuestras inversiones son las materias primas como: Café, Petróleo, Oro, Plata etc.

-          Reducción del gasto
-          Inflación
-          Contención financiera y Quitas


Reducción del gasto. Pese a ser necesaria una reducción del gasto, es insuficiente para el nivel de deuda actual. Hasta ahora, en el sector público sólo ha servido para evitar que las cifras de déficit se desbocaran más allá de lo que lo han hecho. Pero sin encontrar una solución factible.

Inflación. De momento se encuentra en niveles muy controlados, tanto en la Zona Euro como en EE.UU. Un cierto nivel de inflación, superior al actual, ayudaría a minorar la carga de la deuda. El principal de las deudas se devuelve en euros (o dólares) corrientes, independientemente de la depreciación provocada por la inflación desde el origen de la deuda hasta su vencimiento. Una deuda a diez años se ve diluida en un 25% de su principal si la inflación anual es del 3%, un 33% si es del 4% y un 39% si la inflación anual es del 5%.

El único inconveniente seria que el ciudadano vería disminuido su patrimonio y con su capital disponible el poder adquisitivo es menor.

Cuando afectan las finanzas personales como respuesta inmediata se afecta a los negocios y estos afectan el desarrollo de la economía en general del país.

A nivel internacional se ha comprobado que si un país no mantiene controlada su inflación y los desequilibrios que la ocasionan, entonces no existe un crecimiento continuo en la economía de ese país.

 

Contención financiera. Es la fijación de tipos oficiales artificialmente bajos. Los tipos fijados por los bancos centrales se encuentran en mínimos históricos. Por un lado, se consigue aliviar la carga financiera de la deuda: hipotecas al 1%, Letras del Tesoro al 1,4%; y por otro, se minimiza el retorno obtenido en las inversiones financieras “de bajo riesgo” por debajo del nivel de la inflación. Abarca temas como las preferentes vendidas a abuelitos como plazos fijos y convertidas a la fuerza en acciones, las cuotas participativas metidas con calzador si querías financiación, los cada vez mayores gastos de mantenimiento de las cuentas corrientes y transferencias que suben anualmente más de un 25%, el dinero prestado por el BCE al 1% que determinados bancos prestan al 8% en otros lugares mientras hunden la economía europea, facturas en los cajones de proveedores que si quieren cobrar deben renunciar a los intereses de demora y aceptar quitas.

 

La represión financiera sobre el ahorro es una realidad en la mayor parte del mundo desarrollado. La rentabilidad ofrecida por los bonos soberanos a dos y tres años, antes de comisiones e impuestos, no llegan a compensar la inflación: situación perjudicial para el acreedor y favorable para el deudor, en este caso los Estados. En EEUU, como en Europa, significa tipos de interés reales negativos, lo que equivale a un impuesto sobre los poseedores de bonos y, en general, sobre los ahorradores, y a quitas y esperas para cobrar las deudas.

 

Quitas. Es la forma más drástica de reducir las deudas. Sus efectos son inmediatos. Hasta ahora, la gestión de la crisis financiera por parte de las autoridades ha estado encaminada a evitar a toda costa estas condonaciones.

Pese a la situación en Europa de insolvencia, de un elevado número de entidades, sólo paliadas por la aportación de dinero público, ningún banco ha dejado de hacer frente al 100% de sus depósitos y sus vencimientos de bonos sénior. La única excepción se ha dado en Dinamarca, país no perteneciente al euro. El banco Amagerbanken suspendió pagos en 2011, devolviendo sólo el 41% del principal a los poseedores de bonos sénior, aplicando quitas también a los depósitos.

Las quitas, son inevitables. Los poseedores de bonos griegos ya las padecieron; los preferentistas y los bonistas subordinados de las cajas las están sufriendo. Irlanda ha conseguido una quita de su deuda a través de un alambicado mecanismo que consiste en permutar una deuda a menos de 10 años por otra a 32 años (de media) a menor tipo de interés.

El rescate a Chipre será el primero que contemple la quita a los tenedores de bonos soberanos chipriotas, a los bonos séniores bancarios e incluso a los depositantes por encima del nivel mínimo garantizado por su Fondo de Garantía de Depósitos. Que los depositantes asuman pérdidas puede afectar a los numerosos clientes extranjeros, especialmente rusos, del sistema financiero chipriota, utilizado como paraíso fiscal en los últimos años.

 

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